A mi me resulta impresionante ver el edificio del ayuntamiento, con su fachada barroca y recargada, vestido de lujo... un lujo que sólo se puede observar 9 días al año. Y es que tras el estallido de la fiesta con el bullicioso y apretado txupinazo... cuando la plaza se vacía, el ayuntamiento se engalana... como buen pamplonés saca sus mejores ropas y las exhibe al mundo, orgulloso de sus fiestas y dispuesto a celebrarlas independientemente de la identidad de los políticos en su interior...
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